martes, 1 de diciembre de 2015

La vida desde el cuarto piso

Saludos.

Probablemente esta sea la última entrada de este blog.

Cuando empecé, internet era diferente, los blogs eran un canal de comunicación más popular, y me he dado cuenta de que estoy interactuando mucho más a través de facebook y twitter - pueden seguirme en ambos como cuervoscuro.

Pero antes de cerrar, en vez de hacer una retrospectiva de todo lo que escribí aquí, quiero mas bien mirar hacia el futuro e invitarlos a adentrarnos en él.

Dentro de un mes más, el 2015 será parte de la historia. Un año terrible para un mundo que se empeña en creer que después de la caída de la URSS el ganador definitivo y dueño absoluto de la verdad mercantil, era este capitalismo voraz e inmoral que lo mismo engulle a países del tercer mundo, que a los recursos del planeta y al individuo.
Y sin embargo, al leer notas que señalan que estamos en los estertores finales del horrendo y vacío arte postmodernista, cuando me encuentro con nuevas tendencias literarias que miran al futuro con optimismo (porque la otra opción es morir) como el Solarpunk, cuando conozco personas con hambre de cambiar su discurso, veo una revolución silenciosa que se gesta.

Por mi parte, este año celebré felizmente no solo mis 40 años de vida, sino también 25 como escritor.

Tuve la oportunidad de publicar mi tercer libro (ahora en versión digital, disponible aquí), de participar activamente en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, de conocer autores geniales con los que he hecho amistad.

Me propuse twittear todos los días, y aproveché aun los retrasos en esa tarea para abordar temas particulares. Así pude extrapolar el maravilloso poema de scifi "Regreso a la selva mutante", hablar de licantropía en cada luna llena (y me falta una más, la última del año), contar los diez pecados capitales robots, ver morir a los antiguos dioses, hacerme otra calavera, celebrar Halloween con monstruos reales, trazar la cronología del Mundo Permafrost, de los mundos optimistas del Solarpunk y Teslatopia, de entrevistarme con escritores ya fallecidos, de despedirme de la dicha encontrada en Sonora, de saborear mi propia soledad y melancolía otoñal, las B Movies, de la vida secreta del alma del escritor, de cuervos de muchos tipos y de tortugas, de libros y bibliotecas y seres que moran en la fantasía, de la fauna ortográfica, de vidas pasadas que se expresan en la cotidianeidad, celebré la llegada de New Horizons a Plutón y sus satélites oscuros, celebré mi retorno a Monterrey, hice elegías a mi automóvil cuando fue pérdida total, de pájaros de fuego, de reinterpretar el juego de piedra-papel-o-tijera, de música orgánica, de príncipes y crononautas, de cerveza artesanal y monstruos mitológicos. En otras palabras, le di un sentido a esa red para mi como escritor.

Este año también me di la oportunidad de impartir un webinario sobre guionismo de cómic, una manera de pagarle al medio mis facturas, de dejarle a los nuevos escritores modestas indicaciones del camino que seguí.

Y ahora, con cuarenta años a cuestas, es tiempo de despedir el blog.

No dejen de soñar.
No dejen de crear.
No dejen de hacer con pasión lo que hacen.

Nos vemos en facebook y twitter...

...¡A volar!


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