domingo, 29 de julio de 2007

Acto vs Potencia

Me gusta escribir guiones para comic.

Aunque primordialmente me he dedicado a la prosa, de un tiempo para acá he estado enfocado al guionismo, ello me ha hecho trabajar con una veintena de dibujantes en diferentes proyectos. Algunos se han dado, otros no.

Cuando estaba en la escuela, un maestro decía que el acto era mas fuerte que la potencia: Que un tenista nato perdería en un encuentro contra un tenista no tan bueno, pero que a diferencia del primero, practica todos los días.

Me ha tocado conocer gente que tiene buenas ideas, me platican sus historias, me enseñan sus diseños de personajes y me resumen en un par de horas, sus macrosagas que dejan sin aliento a "Fundación" o a "Dune". Luego les pregunto cuando las van a escribir y me dicen que no tienen tiempo o que un día de estos.

Lo que se siente bonito de quedarse en la Potencia, y no llegar al acto, es que podemos fantasear durante días, meses e incluso años, desarrollar cada recoveco de la historia y decirnos con satisfacción, después de tan extenuante ejercicio, que ese cuento o ese comic va a ser un hito o un parteaguas en la historia. En palabras burdas, esto se llama PUÑETA MENTAL.

Es la historia de la lechera, que camina con el cántaro en la cabeza, pensando en lo que hará con las ganancias, como invertirlas y al cabo de un tiempo volverse una rica hacendada, y va tan contenta la lechera que no ve la piedra del camino, tropieza y derrama la leche.

Casi todos conocemos esta historia. Tememos tropezar y derramar la leche, romper el cántaro... entonces no ordeñamos a la vaca, no salimos al establo, no nos levantamos de la cama, y el día transcurre solo en nuestro pensamiento, desperdiciado. Un día menos antes de morir, y no hicimos nada.

Demos el paso entonces, hagamos que las cosas ocurran.

Entonces se da el acto. La historia empieza y termina.
De pronto, nos damos cuenta que no es lo que esperábamos, creemos que pudo haber sido mejor, que había opciones mejores. Y en vez de volver a empezar, nos dedicamos a quejarnos. Eso me lleva a la frase "No hay mejor barco que aquel en el que no vamos" o como dicen los green-go's "The grass is much greener on the other side of the fence"

La perseverancia es uno de los valores que menos cultivamos.
Vivimos en el mundo de la gratificación instantánea, del mínimo esfuerzo, por ende, el mínimo esfuerzo espera la máxima recompensa. A esto le llamo el "síndrome del pavoreal"

"El pavoreal quiere que lo colmen de aplausos, solo por enseñar la cola"

En todos lados habemos personas así, vamos por ahí temiendo el fracaso y cuando nos animamos a hacer las cosas, si no llega pronto el reconocimiento, nos frustramos. Eso también nos hace poco autocríticos y poco exigentes.

Si el acto supera a la potencia, ¿Podemos imaginar que pasa cuando tenemos el potencial y lo llevamos al acto con el máximo empeño y dedicación?.

Una frase final, pues: "El trabajo es el tamiz que separa a los mediocres de los exitosos".

Trabajemos duro para convertir nuestros sueños en Hechos.

1 comentario:

  1. Hola Ingeniero,

    Aquí pasando nomás a saludarle e informarle que ya no está solo en la blogósfera.

    Ya tenía días de haber venido a ver tu blog, pero no pude escribirte por no tener aún cuenta (aquella vez).

    En fin, saludos ...y por aquí también nos andamos viendo.


    ...

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